La noticia sacudió este martes al mundo del cine argentino: Luis Puenzo, guionista, director, productor y figura central de la cultura nacional, murió en Buenos Aires a los 80 años. La confirmación llegó a través del comunicado oficial de Argentores, la entidad que nuclea a autores cinematográficos: "Con profundo pesar despedimos al destacado guionista, director, productor y socio de nuestra entidad Luis Puenzo, quien falleció hoy, en la ciudad de Buenos Aires, a los 80 años de edad. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento." Las palabras, secas y sinceras, sellan el final de una vida dedicada a contar historias y a pelear por la memoria en la pantalla grande.
El nombre de Luis Puenzo quedó grabado en la historia grande del cine argentino, sobre todo desde 1985. Ese año, su película La historia oficial encendió por primera vez los proyectores y nada volvió a ser igual. No era solo cine: era un espejo. Rodada en un clima de miedo, bajo amenazas, cuando todavía retumbaban los ecos de los represores y no se sabía hasta dónde podía llegar el peligro, la película llegó al público apenas dos años después del regreso de la democracia.
La historia oficial se convirtió en bandera. No solo por lo que contaba, sino por cómo lo hacía: la tensión flotaba sin necesidad de golpes bajos ni violencia explícita. Bastaban las miradas, los silencios, la fragilidad de Norma Aleandro metida en la piel de Alicia, una profesora de historia que comenzaba a dudar de todo. El final sigue dejando sin aliento: Alicia enfrentando a su esposo, escapando de su casa, mientras Gaby canta sola "En el país de Nomeacuerdo". Un tema infantil convertido en símbolo de la identidad robada. Lo que pocos sabían entonces era que el rodaje había empezado en 1983, con la dictadura todavía en el poder, el equipo reducido y el temor recorriéndolo todo. Algunos actores recibieron amenazas, pero siguieron adelante. Estrenaron dos años después, cuando ya la democracia intentaba sanar heridas abiertas.
El impacto fue inmediato y mundial. Al año siguiente, La historia oficial ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera, el primero para el cine argentino. Puenzo subió al escenario y dijo, con voz firme: "Aceptando este honor, no puedo olvidar que otro 24 de marzo, hace diez años hoy, sufrimos el último golpe militar. Nunca olvidaremos esa pesadilla, pero ahora estamos empezando ahora a dar comienzo a nuestros nuevos sueños".
La película también ganó el Globo de Oro, el Cóndor de Plata y fue premiada en Cannes. Puenzo y su coautora, Aída Bortnik, recibieron además la nominación al Oscar al Mejor Guion Original.
Además de cineasta, Puenzo fue un activo defensor de la industria audiovisual argentina. En 1994 participó en la redacción de la Ley de cine (ley Nº 24.377/94), que dio autarquía y financiamiento al INCAA. Fue uno de los fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina en 2004 y, entre 2019 y abril de 2022, presidió el INCAA.
Cuarenta y un año después del estreno de La historia oficial, la búsqueda de la verdad que abrió la película sigue viva. El film dejó nombres, cuerpos y heridas en la memoria colectiva. Alicia, Gaby, las miradas y los silencios. Lo que alguna vez fue peligroso nombrar, hoy es parte fundamental de la historia argentina y del legado de Luis Puenzo.